Tejer para sentirse mejor: lo que dicen los estudios sobre el bienestar y el crochet

Tejer puede ser mucho más que una actividad creativa. Para muchas personas, dedicar un tiempo a trabajar con las manos supone una oportunidad para desconectar, concentrarse en el presente y disfrutar de un momento de calma. Diferentes investigaciones han estudiado precisamente la relación entre las labores textiles y el bienestar psicológico.

¿Qué relación existe entre el crochet y el bienestar?

Uno de los estudios más conocidos sobre este tema es “Happy Hookers: findings from an international study exploring the effects of crochet on wellbeing”, realizado por las investigadoras Pippa Burns y Rosemary Van Der Meer, de la Universidad de Wollongong, en Australia.

Para llevar a cabo la investigación se recogieron las respuestas de 8.391 personas de 87 países, mediante una encuesta online. Los participantes señalaron diferentes motivos por los que practicaban crochet, entre ellos la creatividad, la relajación y la satisfacción de completar un proyecto.

Los resultados mostraron que el 89,5 % de las personas encuestadas afirmó sentirse más tranquila después de hacer crochet, mientras que un 82 % indicó sentirse más feliz. También se observaron respuestas relacionadas con una mayor sensación de utilidad, confianza y capacidad para concentrarse.

La investigación encontró además una mejora significativa en las puntuaciones de estado de ánimo de los participantes al comparar cómo se sentían antes y después de practicar crochet. Los autores plantearon que esta actividad podría contribuir al bienestar general y señalaron su posible interés dentro de iniciativas relacionadas con la promoción de la salud y el bienestar.

Tejer como herramienta para el bienestar psicológico

Otro ejemplo procede de la experiencia “Once vueltas y muchas más”, desarrollada por Nuria Yanguas León, profesional de la Delegación Territorial de la ONCE en el País Vasco.

El proyecto nació con el objetivo de utilizar el tejido como una herramienta complementaria para favorecer el bienestar psicológico de personas con discapacidad visual. La propuesta combinaba la actividad de tejer con la participación en una iniciativa solidaria de creación de mantas.

La elección del tejido respondía también a sus características prácticas: puede realizarse sin necesidad de utilizar la visión, requiere pocos materiales, ocupa poco espacio y permite trabajar tanto individualmente como en compañía.

A través de esta experiencia se buscaba favorecer aspectos como la relajación, la atención, la creatividad y la autoestima, además de generar un sentimiento de participación y utilidad mediante la elaboración de piezas destinadas a una causa solidaria. El proyecto recibió el primer premio en la categoría de ajuste a la discapacidad visual del V Concurso de Experiencias de Innovación y Buenas Prácticas en Servicios Sociales de la ONCE.

Crear con las manos también es una forma de desconectar

Aunque estas investigaciones no significan que el crochet o el tejido sean un tratamiento médico, sí aportan datos interesantes sobre la relación entre estas actividades y determinadas experiencias de bienestar.

El carácter repetitivo de los puntos, la concentración necesaria para seguir un patrón y la satisfacción de ver avanzar una creación pueden convertir el tejido en un momento de pausa dentro de la rutina diaria.

En definitiva, tejer no solo permite crear prendas, accesorios o piezas decorativas. Para muchas personas también representa un espacio para concentrarse, desarrollar la creatividad y disfrutar del proceso, punto a punto.

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Fuentes:

  • Burns, P. y Van Der Meer, R. — “Happy Hookers: findings from an international study exploring the effects of crochet on wellbeing”, Perspectives in Public Health (2021). Consultar el estudio en PubMed
  • Yanguas León, N. — “Once vueltas y muchas más: proyecto para la mejora del bienestar psicológico a través del tejer”, RED Visual, Revista Especializada en Discapacidad Visual, n.º 78 (2021). Consultar el proyecto completo en ONCE

 

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